Cuentan los de entonces que no hubo palmo de tierra o de mar que no fuera registrado, dicen que pocas veces como esas millones de hombres y mujeres buscaron a un ser humano, a un solo ser humano, pero ni la tierra ni el mar quisieron devolvernos la leyenda, y desde entonces, basta la imagen de un sombrero, alón, para significarnos la grandeza… era 28 de octubre del primer año de la Revolución.
Han pasado 60 años y desde entonces, cada 28 de Octubre Cuba entera se vuelve flor; los ríos, mares y lagunas disponen sus aguas para sostener rosas, marpacíficos, orquídeas, azucenas; las abuelas amanecen, tijera en mano para regalar hasta el último capullo del jardín… ninguna se niega, todas participan del homenaje, y las sonrisas agradecidas, las inocencias desenvueltas y las sinceras despedidas retribuyen la desolación delhuerto.
Dicen que fue idea del Che, que por allá por 1960 se la propuso a Fidel, sin tener la más mínima idea de que surgía así una de las tradiciones más sentidas del pueblo cubano que ha ido echando raíces en la sonrisa del Héroe de Yaguajay, en su inquebrantable fidelidad al Comandante, en su inigualable manera de decir y hacer y bromear, en el honor que le encajó a cada batalla.
Testimonios y publicaciones de la época describen un Fidel circunspecto, agradecido, aquella tarde de viernes, cuando llegó a las cercanías del Castillo de la Punta y enseguida fue rodeado por una multitud de habaneros. El líder pudo llegar al muro del Malecón, al cual subió para saltar luego hacia los arrecifes… se acercó todo lo más posible al mar y desde allí lanzó a las olas una blanca flor para el héroe de Yaguajay. A lo largo del Malecón miles de cubanos estaban rindiendo similar tributo a Camilo.
En el alma atribulada de la Patria quedó, para siempre, su imagen de héroe joven, la sonrisa suspendida en el retrato de los 27 años y el consuelo de haber agotado hasta el último recurso entre los cayos y las premoniciones de una isla a la que no ha dejado de hacerle falta.
Por eso es que a la vuelta de sesenta años, esta Isla bella continúa asistiendo cada 28 de octubre a su encuentro con el Héroe de la sonrisa amplia. No hacen falta convocatorias, no son necesarios los llamados… la gente llena las calles, los ríos, las presas, los mares, de flores… los jardines, agradecidos, prestan sus flores para recordar al más fiel de los rebeldes, al más fidelista… al más cubano.
TOMADO DE RADIO CABAIGUÁN