Para los residentes en comunidades tan intrincadas como Polo Viejo, en las serranías del municipio de Trinidad, es una bendición contar con un médico que permanece a tiempo completo en el consultorio y es algo así como un líder con el que hay que contar para todo lo que sucede en el poblado.

El del Médico y enfermero de la familia es sin dudas uno de los programas de mayor impacto de la Salud Pública en Cuba y en este sureño territorio, donde buena parte de esas dependencias ubicadas en zonas montañosas, muchas de ellas comprendidas dentro del Plan Turquino, han recibido acciones de reparación y mantenimiento dirigidas a mejorar el confort de estas instalaciones y a elevar la calidad en la prestación de los servicios.
Entre las mejoras sobresalen cambio de carpintería, reposición de luminarias, pintura, resane de paredes, sustitución de redes hidráulicas y sanitarias, y enchape de mesetas y baños, además de la sustitución del mobiliario clínico y no clínico en la totalidad de los consultorios.
El programa inversionista cuenta con un financiamiento que ronda los 100 mil pesos e incluye otros beneficios como bancos de espera, burós para médicos y enfermeras, pesas, equipos de tomar la tensión arterial, lámparas de cuello para la realización de las pruebas citológicas, entre otros recursos.
Estas acciones se revierten en mayor permanencia y estabilidad de los médicos y enfermeras, quienes ahora cuentan con mejores condiciones de vida y de trabajo, pero también incide de manera positiva en la calidad de los servicios médicos y la satisfacción de los pacientes que residen en esas zonas.
Tomado de RADIO TRINIDAD
