En medio de notables limitaciones materiales, según las valoraciones de la Dirección de Economía y Planificación del territorio, los principales indicadores manifestaron resultados positivos, aunque su impacto no se hizo sentir en la vida cotidiana de la mayoría de los espirituanos

Durante el año que recién concluyó, la economía en Sancti Spíritus ha dejado su huella de sabores y sinsabores que las estadísticas calibran de un lado, las estructuras de dirección valoran de otro y los coterráneos comunes y corrientes viven, aplauden o cuestionan como su experiencia dicta.
El 2025 caminó plagado de limitaciones que entorpecieron y laceraron el buen desempeño económico: el déficit de generación electroenergética, la escasez de recursos de todo tipo, la inexistencia de combustibles físicos, los entuertos financieros, entre otros muchos obstáculos.
En semejante escenario, según las valoraciones de la Dirección de Economía y Planificación del territorio, como tendencia, durante el 2025 los principales indicadores económicos de la provincia manifestaron resultados positivos.
Entre ellos, las ventas netas, las utilidades y la circulación mercantil, que no alcanzó lo planificado, pero al menos superó la media nacional y logró un importante crecimiento en valores.
De acuerdo con los cierres estadísticos preliminares, a pesar de mostrar el presupuesto un resultado deficitario, este se enmarcó dentro de los números previstos, fundamentado en el incremento de los ingresos y la contención de los gastos, con cierres superavitarios en Trinidad y Sancti Spíritus; mientras que Fomento y La Sierpe deterioraron los cálculos previstos para la etapa.
Un tema que laceró cualquier cosecha económica obtenida por la provincia resultó, sin lugar a dudas, fue el de los altos precios, temática sobre la cual mantuvieron un continuo seguimiento los gobiernos locales, con acciones concretas que no lograron disminuirlos, ni alcanzar un impacto tangible en la vida cotidiana de los espirituanos.
Para atender este asunto se contó con una fuerza movilizada de unos 25 800 inspectores, quienes realizaron durante el pasado año más de 75 000 acciones en materia de enfrentamiento a las elevadas tarifas y detectaron violaciones en más de 58 400 centros.
En total, aquí se impusieron unas 58 500 multas por un valor superior a los 75 millones de pesos; y se aplicaron medidas accesorias, entre ellas ventas forzosas, cierres de establecimientos, decomisos, enfrentamiento a ilegales y la atención a cientos de quejas y denuncias.
Por otra parte, también se laboró en la revisión de las subdeclaraciones y evasiones fiscales, con unas 2 850 acciones y la determinación de deudas por un valor de casi 370 millones de pesos.
En lo tocante al proceso de bancarización, que tantos cuestionamientos aún genera en la población, se mantuvo el crecimiento en los canales de pago de ambas plataformas — Transfermóvil y Enzona—, tanto en la cantidad de comercios con estos como en los usuarios que los utilizan, aunque se sabe que ambas estadísticas precisan multiplicarse debido a la escasez de dinero en efectivo padecida desde hace tiempo por las sucursales bancarias.
Otra arista de vital importancia para el desempeño de la economía en el territorio se encuentra en la entrega de productos y servicios para la exportación, que este año superó los 1 040 millones de pesos, con un sobrecumplimiento de casi el 40 por ciento de lo previsto.
No obstante, varios productos consolidados no lograron cumplir sus planes, entre ellos langosta, pescado, miel de abejas beneficiada, carbón vegetal, alcoholes y ron, arena calcárea, servicios médicos y académicos.
Por su parte, las producciones de alimentos anduvieron bien distantes de las expectativas y necesidades populares porque, aunque en muchas se cumplieron los planes, los volúmenes resultaron insignificantes para satisfacer la demanda.
A pesar de no pocas estadísticas favorables, por su impacto en la calidad de vida de la mayoría de los espirituanos, la economía en el territorio cerró el 2025 con más desabrimientos que gustos agradables para el paladar, una realidad convertida en primordial desafío para los empeños que comienzan en este 2026.
(Tomado de Escambray)


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